TUTORIA 3 - INSTRUMENTOS Y SONIDO EXPERIMENTAL




El sonido es movimiento y por eso está dotado de dos variables fundamentales: tiempo (dinámico) y espacio (medio). En música, ambas ideas están también en su base: sucesión de sonidos en el tiempo en un determinado espacio.

Los primeros sonidos a los que todo ser humano está expuesto son los biológicos: ritmo cardíaco, respiración, sonidos del aparato digestivo, voz, etc. Aún antes de poder ver, el ser humano está dotado de capacidad para percibir sutilezas en la expresión y el reconocimiento de la voz, permaneciendo esta capacidad con nosotros toda la vida. Por ello, somos capaces de detectar el estado de humor de los otros por la expresión de su voz. Lope de Vega lo expresaba así en su bello verso “Mal puede tener la voz tranquila quien tiene el corazón temblando”.

También el comienzo del universo es explicado por la física moderna como una gran explosión (Big–Bang) que debió suponer un colosal y apocalíptico ruido absoluto y sobrecogedor, y por las diferentes religiones como un acto ciego y sonoro “Dios creó el cielo y la tierra con su boca” o “Dios nombró el universo pensando en voz alta”. Los dioses terribles existieron a partir del trueno, los fructíferos a partir del agua, los mágicos a partir de la risa y los místicos a partir de los ecos distantes.

Los diferentes materiales inmóviles y, por tanto, no sonoros que conforman el espacio también son fundamentales en la creación de ambientes sonoros ya que dependiendo de dichos materiales (piedra, madera, metal, etc.) las características acústicas son distintas. Así en las iglesias góticas construidas en piedra y con gran altura se crea un tiempo de reverberación largo en las bajas frecuencias, lo que produce una sensación particular de carácter oscuro en comparación con la acústica de las iglesias barrocas en cuyo interior la abundancia de madera favorece el aumento de reverberación en las altas frecuencias.

El hábitat también influye en las expresiones vocales de las distintas culturas humanas. Las situadas en zonas de montaña como los Alpes o el Cáucaso o en bosques como los pigmeos centro–africanos, practican una forma de expresión vocal con motivos melódicos con un registro muy agudo (en “falsetto”) que parece estar ligado a las propiedades acústicas de los lugares que habitan: valles y bosques muy reverberantes. En cambio, en Mauritania o Manchuria con sus desiertos y estepas donde existe una acústica mate y absorbente se utilizan instrumentos musicales con sonidos muy intensos.

Cada medio o paisaje tiene sus propias características sonoras que, en cierta manera, están determinadas por sus componentes que son los elementos acústicos de la naturaleza: agua, aire, fuego y tierra.

El agua, elemento fundamental para la vida, se encuentra en múltiples formas sonoras en la naturaleza y cada una de ella posee su propio resonar, ya sea la sutil modulación de los ríos en las llanuras, el profundo resonar sin fin de los torrentes en las montañas o las grandes cataratas que llegan a marcar acústicamente grandes territorios.

También el ambiente marino posee una serie de rasgos específicos que configuran una auténtica cultura sonora que evoca nuestros recuerdos: el vaivén de las olas, el mar rompiendo en un acantilado o en los diques portuarios, las sirenas de los barcos, los graznidos de las gaviotas, etc. El ritmo de las olas y los sonidos del mar se prestan a numerosas descripciones musicales presentes en géneros tales como la habanera o la barcarola, músicas de inspiración ligadas al mar.

La sugerencia del océano, del fluctuar de las olas, de las tempestades, del viaje en barco, se encuentra en composiciones como Mar en calma y viaje feliz de Mendelssohn, En el mar de Charles Ives, El barco se mece sobre las olas de Edward Grieg, o Peter Grimes de Benjamín Britten. El propio Murray Schafer recoge el ambiente de la bahía de Vancouver (Canadá) en Intrance to the harbour, obra pionera en la utilización de los paisajes sonoros como creaciones musicales y compuesta en 1976 dentro del proyecto World Soundscape Proyect. También se inspiró en las sonoridades del ciclo del agua, desde su origen con las primeras gotas de lluvia hasta su retorno al mar, para su obra Miniwanka o los instantes del agua en la que un coro imita las distintas sonoridades de dicho ciclo.

El fuego y la tierra también constituyen elementos sonoros de primer orden: desde las explosiones volcánicas hasta los terremotos asociados a sentimientos apocalípticos o mágicos. Cuando el hombre primitivo conquistó el fuego hace aproximadamente unos 40.000 años, aprendió a avivarlo soplando suavemente por una caña hueca. Tal vez la primera flauta del mundo surgió así, por pura casualidad. Seguramente, también utilizó todo su cuerpo como instrumento musical: marcaba el ritmo golpeando el suelo con sus pies, batía palmas, sacudía collares y pulseras de hueso, de semillas o de conchas rodeándose de sonidos y música por todas partes para imitar a la madre–tierra y conjurar sus miedos con ritos mágicos que le permitieran “hablar con los dioses”.

TUTORIA 3 - PAISAJE SONORO


El paisaje sonoro hace referencia a un conjunto de sonidos que se producen en un escenario específico, es decir, son todos los sonidos que las personas perciben y se relacionan con un determinado lugar, un momento y una actividad.

En este artículo mencionaremos los diferentes sonidos de los paisajes sonoros así como los beneficios en el ser humano al momento de escucharlos, hay que recordar que estos sonidos ocurren en un tiempo, lugar y espacio determinado.

ELEMENTOS DEL PAISAJE SONORO

Según su contenido o significado, Murray Schafer (The Tuning of the World, 1977) distingue tres tipos de elementos de un paisaje sonoro:

sonidos fundamentales o tónicas (keynotes)

sonidos que están presentes en forma constante o muy frecuente, y que conforman un fondo que puede no ser percibido conscientemente, pero que forma parte esencial de un paisaje sonoro y lo define (e.g. mar, tráfico, bosque)

señales sonoras (sound signals)

sonidos que están en primer plano, son percibidos conscientemente y suelen contener alguna información (e.g. bocina, alarma, publicidad)

marcas acústicas (soundmarks)

sonidos que caracterizan y distinguen un entorno sonoro determinado, y que pueden tener alguna significación histórica o cultural (e.g. campanas de una iglesia, silbato de tren)

TIPOS DE PAISAJE SONORO

El paisaje sonoro establece una relación significativa y afectiva entre los hombres y el medio que habitan, por lo tanto la clasificación de los paisajes sonoros está relacionada estrechamente con el tipo de estímulos que logra percibirse dentro de un determinado ambiente.

Ambiental: es una combinación total de sonidos que han sido originados en un entorno específico como un parque.

Social: es un conjunto de sonidos que se crean en un área específica de la sociedad, un ejemplo evidente del paisaje sonoro social es el sonido de una avenida o un centro comercial.

Cultural: son sonidos naturales, humanos y mecánicos, este tipo de paisaje sonoro describe historias de lo cotidiano en un lugar habitado como lo es una fiesta tradicional de la comunidad.

Artístico: es un conjunto de sonidos que cuentan con una capacidad literaria como lo es un grupo musical.

SONIDO Y RUIDO 

 



Existen cuatro posibles definiciones de ruido que incluyen elementos objetivos y subjetivos, tanto cualitativos como cuantitativos:

– Sonido no deseado.
– Sonido no musical (ondas no periódicas).
– Cualquier sonido de intensidad muy elevada.
– Interferencias en un sistema de señales.

Dos de estas definiciones (no deseado y alta intensidad) hacen referencia a percepciones subjetivas, que sólo pueden entenderse dentro de un marco cultural. En todas nuestras fiestas se acepta una intensidad sonora mayor que en la cotidianeidad o en el día frente a la noche pero no siempre fue así, por ejemplo en la antigua Grecia se aceptaba un volumen alto por la mañana y la noche pero no en las tardes. Además, existen diferencias entre distintas subculturas –valores de grupo– y preferencias individuales que hacen que lo que para unos es sonido para otros es ruido. Estas preferencias también dependen del lugar: carreras de coches, conciertos de rock, etc. En definitiva, la diferencia entre sonido y ruido es cultural e individual y se traduce en los ambientes sonoros que buscamos o evitamos, que “nos gustan” o “nos disgustan”.

También hay que tener en cuenta que la relación sonido–ruido no es dual sino continua, entre el gusto y el disgusto existen muchos ambientes acústicos intermedios pudiendo ocurrir que no sea sólo una señal de sonido la que nos moleste sino una estructura compleja de varios sonidos e, incluso, algún sonido cuando esté asociado a otras percepciones visuales, olfativas o táctiles del medio. Por ello, se podría hablar de un equilibrio de la percepción de los diferentes sentidos que produce placer. En este sentido, la diferencia entre sonido y ruido dependería no sólo del ambiente acústico sino de la situación perceptiva global de una persona en un determinado lugar.

Sin embargo, puede ocurrir que en contra de lo que establece Schafer, algunas personas encuentren belleza en situaciones de complejidad sonora. Así, oír el canto de un pájaro en medio de la noche en una isleta entre una autopista y un ferrocarril puede resultar atractivo al no encajar en las experiencias normales. Por ello Berlyne es— 50 — tableció la hipótesis de que el valor motivacional de una situación acústica depende de la información que contiene, existiendo un óptimo para una complejidad dada: para mayores o menores complejidades, la curiosidad o atracción descienden. En resumen, la calidad de un paisaje sonoro es función, en parte, de su complejidad entendida como una relación dinámica entre la información acústica del medio y el nivel de adaptación de los individuos al mismo.

CLASIFICACIÓN DE LOS SONIDOS SEGÚN EL PAISAJE SONORO

Sonidos naturales: son sonidos producidos por elementos naturales como el sonido que produce el aire, el agua, la tierra, los pájaros, el fuego, insectos, peces y cualquier criatura del mar.

Sonidos humanos: como su nombre lo indica son sonidos que emiten los seres humanos como lo es la voz, la ropa que se usa, así como los sonidos que produce una sociedad en general, en esta clasificación también se incluyen sonidos derivados de las actividades del ser humano, como la que se produce en la oficina, ceremonias, festejos, parques y eventos religiosos.

Sonidos mecánicos: estos sonidos se producen por las máquinas o herramientas que se utilizan con frecuencia como el transporte, los trenes, aeronaves, máquinas de construcción, herramientas mecánicas, ventiladores, etc.

Beneficios de los paisajes sonoros

Son muchos los beneficios que ofrecen los paisajes sonoros, entre ellos se pueden mencionar los siguientes:

  • Ayuda con la concentración.
  • Ayuda con los altos niveles de estrés.
  • Estimula el cerebro.
  • Puede llegar a aliviar un dolor intenso.
  • Favorece el desarrollo de las habilidades motrices.
  • Favorece el aprendizaje y potencia la creatividad.

Finalmente, el paisaje sonoro es la oportunidad para reconocer el entorno acústico que rodea al ser humano y que lo hace consciente de la necesidad de prestar atención a estos sonidos y a la calidad de experiencias que produce.

De igual forma, es una de las mejores herramientas para medir la diversidad de algunos sonidos y determinar el tipo de conexiones afectivas que se establecen a través de las experiencias auditivas y con el medio que se habita de forma cotidiana, de allí radica la importancia de reconocer el tipo de paisaje sonoro, así como su clasificación y beneficios.